El Pirograbado (grabado a fuego), existe desde la cultura china , cuando con hierros candentes, quemaban las tallas de madera y las taraceas para darle más profundidad a los dibujos.

Hoy en día tenemos en el mercado aparatos "pirógrafos", con regulación de intensidad, que nos facilitan el trabajo.

Las puntas que se nos ofrecen son variadas, pero aconsejo que se ultilice en casi toda nuestra obra, la punta de sombrear y la universal solo para detalles concretos.

Las maderas. Cuando trabajemos sobre este material, deben ser tableros livianos, por ejemplo, de un grosor de 4 milímetros, rechapados en maderas como el limoncillo, el embero, chopo o haya. Desde hace 30 años utilizo el limoncillo por su claridad y casi sin vetas. El embero, aunque algo más oscura, es más dura y fácil de trabajar, pero tenemos menos posibilidades de tonalidades.

Nunca debemos terminar nuestra obra con barnices o lacas, ya que con el tiempo perderemos intensidad en el dibujo. Solo utilizaremos ceras para madera, como por ejemplo cera "alex", incolora. Para los principiantes aconsejo que comiencen con dibujos sencillos e ir avanzando con el tiempo en la complejidad del trabajo.

Debemos realizar el dibujo sobre papel, en la escala que deseemos, y pasarlo a la madera con calcos. Así, si se nos estropeara el cuadro, tendremos la posibilidad de usar el mismo dibujo.

Responderé gustosamente a cualquier pregunta que deseéis hacerme, a vuestro correo electrónico.